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Un juego sin suerte


UN JUEGO SIN SUERTE

por Rubén Ramos Quevedo, CC, CL

 “La táctica consiste en saber qué hacer cuando hay algo que hacer.

La estrategia, en saber qué hacer cuando no hay nada que hacer.”


Bien dicen que lo que bien se aprende, jamás se olvida. El era un adolescente de 12 años que fue enviado a un colegio fuera de casa, donde pasaba la semana estudiando, viviendo y compartiendo con otros chicos de su edad, los fines de semana regresaba a casa con la familia a descansar.

En este internado los chicos eran educados con el estricto cuidado de valores, principios, modales, arte y deporte… una de las actividades que más le llamaron la atención a este adolescente era el ajedrez, sin embargo no sabía jugarlo. Así que se inscribió a clases dentro del colegio, pero apenas eran unas cuantas horas a la semana, las cuales no eran suficientes para saciar sus deseos de aprendizaje. Así que con los conocimientos mínimos comenzó a jugar con compañeros del colegio que tenían mayor dominio del juego, pero el costo de perder una partida se traducía en alguna porción de la comida diaria. Durante el primer mes fueron varios días que se quedo sin jugar debido a que tenía que comer, pues en sus primeras partidas perdía incluso todos sus alimentos, a razón de eso muchas tardes paso observando a sus colegas jugar entre ellos y ver como las piezas avanzaban entre los escaques del tablero, como se capturaban entre ellas, como la dama era la pieza más poderosa pero sin ser la más importante, como el caballo se revolvía de manera sigilosa a través de movimientos complicados y como una de las piezas más pequeñas lograban promocionarse para convertirse en la más poderosa.

Fue así que en cuestión de un par de meses motivado por ese deseo de aprendizaje y superación, logro su primer triunfo, su primera porción de comida extra gracias al ajedrez.

En esa misma escuela conoció a otro colega del mismo pueblo que adquirió la misma afición y así compartieron 15 años jugando si era posible todos los días, incluso en sus días de descanso que regresaban al pueblo, convirtiéndose en entrañables amigos y contrincantes del tablero, uno la antítesis y complemento del otro, asistiendo a torneos nacionales e internacionales hasta que un día, el destino si es que se le puede llamar así a las cosas extrañas de la vida, les jugo una partida no planeada. Este amigo ya no solo de partidas sino de vida tuvo que partir mas allá a donde van todos los sueños. Desde ese día mi padre no volvió a jugar más ajedrez, guardo su tablero y piezas de madera con respeto a la memoria de su amigo y escondiendo su dolor en el olvido del juego.

Aguardando pacientemente durante 12 años para encontrar el momento más intimo entre un padre y un hijo para desempolvar ese tablero viejo y enseñarme a jugar. Y unos años más para  tener su propio club de ajedrez familiar con sus tres hijos y mi mama como anfitriona de cada partida. -Que arte la de mi viejo-.

El ajedrez es sin duda el juego máximo, donde el azar no existe, dado que todo lo hay en él, es creación de cada jugador. Es la expresión del arte del pensamiento en un juego.

Existen cientos de leyendas acerca del origen de este juego, no existe el dato oficial de su creación, sin embargo se han encontrado indicios de este juego que datan desde el año 1300 a.c. y se atribuye a la India su creación.

Pero eso pierde relevancia ya, pues el ajedrez es el juego universal, no existe país en el mundo donde no se juegue, incluso más que cualquier deporte.

Diversos estudios han demostrado que la práctica del ajedrez favorece:

1.     Aumento del rendimiento de la lectura y las matemáticas.
2.     Impacto positivo en la motivación y logros.
3.     Mejora la habilidad del “razonamiento crítico.”
4.     Acrecienta la creatividad y el proceso para resolver problemas.
5.     Se obtiene una gran confianza en sí mismo y un sentido de apreciación.
6.     Mejora el pensamiento racional y la paciencia.
7.    En los niños les permite desarrollar criterios para la toma de decisiones y asumir que las decisiones tomadas tienen consecuencias.
8.     Fortalece el carácter y temperamento.


Existen sin fin de historias motivadoras entorno al ajedrez desde las épicas victorias de campeones del mundo hasta historias ordinarias que terminan siendo extraordinarias.

Mijail Botvinnik campeón mundial ruso, perdió en tres ocasiones el titulo de campeón mundial pero regreso en 3 ocasiones al año siguiente a recuperarlo. Una muestra de saber evolucionar y constancia.

Robert James Fisher (Boby) (estadounidense) quien rompió la hegemonía rusa, fue el primer occidental en vencer a la escuela rusa en su esplendor, desde 10 años antes al campeonato mundial gano todos los torneos en que participo y termino siendo perseguido por su propio país debido a las locuras y paranoias de la guerra fría.

«Y el más grande de todos los tiempos Gary Kasparov, quien derroto desde adentro al imperio ruso y las mafias organizacionales que se habían vuelto a apoderar del mundo del ajedrez. Protagonizando con Anatoli Karpov la batalla por el campeonato mundial más larga, emocionante e increíble jamás vivida, e incluso el parte aguas e inicio del ajedrez moderno. En el enfrentamiento cumbre por el titulo mundial -1984-, había que ganar 6 partidas, las primeras 7 partidas fueron tablas (empates), las 4 siguientes las gano Karpov, -las victorias de Karpov le hacían ver cerca el titulo-, posteriormente vinieron 17 tablas (empates) y un victoria más para Karpov, -solo faltaba una victoria más sobre Kasparov y acabaría este prodigio-, 5 tablas mas y…. <tanto va el cántaro al agua hasta que se rompe>, Kasparov en la partida 32 logra su primer triunfo y así continuaron 12 tablas mas, cuando parecía que todo seguiría igual  Kasparov gano 2 partidas consecutivas.. el campeonato estaba 5-3… habían pasado más de 6 meses jugando y 48 partidas;… Karpov había perdido 10 Kilos y había sido hospitalizado en dos ocasiones…. Kasparov lucia integro y renovado….fue cuando entonces los organizadores del torneo deciden suspender el campeonato y se declara desierto… Karpov a una victoria de lograr el título pero cansado y Kasparov ubicado en el camino inspirado al triunfo y renovado en sí mismo; ambos tuvieron que esperar un año -1985- para reiniciar el campeonato en un nuevo formato, quien acumule más puntos en solo 24 partidas, Kasparov 13 – Karpov 11»  (Esto lo escribí de manera verbal… será con emotividad).

Por otro lado en EU, un profesor con experiencia en el medio fue trasladado a una escuela secundaria publica reconocida como problemática, en sus primeros días se percato que muchos de los alumnos eran desobligados, apáticos, revoltosos, involucrados en vandalismo e incluso en robos. Un día les explico de manera interesante como se jugaba el ajedrez, estos (los alumnos) se interesaron y comenzaron a aprender a jugar, en cuestión de meses sus notas y comportamiento mejoraron, así como su lenguaje y modales fueron cambiando; convirtiendo el ajedrez como medio de readaptación y mejora en sus  vidas.

El ajedrez se asemeja a nuestra vida, todos los días debemos tomar decisiones que nos llevan a ganar o perder, decisiones que están basadas en nuestro plan superior, pero cada decisión que tomamos tienen un efecto que repercute en la meta, incluso habrá momentos en que estas decisiones no sean las correctas y tenemos que asumir las consecuencias de nuestros actos, pero siempre podremos replantear nuevas tácticas y estrategias, y retomar el camino hacia nuestros objetivos, pero hay que atreverse.

“Pues quien asume riesgos puede perder, pero quien no los asume… pierde siempre”

   

 


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