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Un punto clave para una buena plática




Aldo Rair Velázquez Cruz, Comunicador Competente (CC)
 
UN PUNTO CLAVE PARA UNA BUENA PLÁTICA

El 80% de las personas son principalmente visuales. Esto quiere decir que por cada 10 solo 2 se fijarán en primera instancia en tus sentimientos por encima del físico, esto pone a nuestra imagen en un plano importante en el mundo de las relaciones, pero para suerte de los no tan atractivos se ha demostrado que el encanto dura hasta después de una plática. Para llevarte de primera a segunda base antes de ser ponchado, en este artículo encontrarás un punto clave que te salvará la vida, si no eres tan guapo(a) o si lo eres, te dará un éxito rotundo en cualquier ligue, trabajo o ámbito de la relación.
Tal vez te ha pasado que después de esperar un siglo y un milagro de Dios de tu preferencia, llega el momento anhelado en que cruzas miradas con la persona que te gusta, y no sólo eso, sino que por azares del destino o simple necesidad, él o ella te habla, y en un instante el momento de gloria se convierte en una total y completa pesadilla, al terminar la interesante charla (que pudo no haberlo sido tanto) te escabulles y piensas en cada palabra que salió de tu boca, analizas la charla y la modificas mentalmente hasta que queda perfecta, pero para tu mala suerte… ¡YA ES DEMASIADO TARDE!
Un gran charlante no es una persona que habla mucho, sino la capaz de pronunciar simple y claramente cada palabra; pero un excelente conversador es aquel que escucha, analiza y da la mejor respuesta, así que escuchar es un punto clave para hablar.
Algo de eso conocía Howard Hughes, el famoso multimillonario norteamericano. En una oportunidad en que logró hacer un brillantísimo negocio con otro empresario, uno de sus amigos le dijo:
-          Habrás tenido que hablar mucho para convencerlo Howard.
-          ¿Por qué dices eso?- preguntó Hughes.
-          Ese tipo es duro de pelear. Muchos otros como tú estuvieron hablando horas con él y no lograron convencerlo.
-          Se equivocaron. Ese no es el procedimiento adecuado con gente como él. Todo lo que yo hice fue dejarlo hablar.
-          ¿Dejarlo hablar?
-          Eso hice. Habló como una hora sin interrupciones. Cuando terminó, yo ya había descubierto el lado débil de su planteo. Ataqué por allí y obtuve lo que quería. Muy sencillo.
En realidad es fácil aprender a escuchar para convertirse en un gran orador, y siguiendo unas cuantas reglas prácticas, cualquiera puede lograrlo. Según Brian MacHale, catedrático de sociología esas reglas son las siguientes:
1.- Se escucha para entender y conocer a los otros. Por lo tanto no escuche sólo para cumplir. Hágalo para entender.
2.- No interrumpa. Deje que su interlocutor se exprese libremente. De esa manera generará una buena impresión al parecer una persona respetuosa, que espera sin impaciencia su turno para hablar.
3.- No se distraiga. No haga nada que lo distraiga. Escuche con total interés a la persona que habla. Mírela cuando está hablando y trate de concentrarse totalmente en ella.
4.- Salvo que sea imprescindible no formule preguntas, aunque sean aclaratorias, mientras la otra persona está hablando, las únicas preguntas válidas son aquellas que se utilizan para mostrar interés; pero se utilizan si percibe que la persona que habla piensa que no le está poniendo atención.
5.- Trate de no alejarse por sus propios pensamientos mientras la otra persona habla. Ocupe su mente solo en absorber y analizar lo que su interlocutor está diciendo.
6.- Siga con atención todo lo que la otra persona diga y también sus gestos. Muchos gestos y movimientos del interlocutor permiten saber si oculta algo, si está totalmente seguro de lo que está diciendo, si tiene temores, desconfianza o reservas. Dedique especial atención a la expresión de los ojos y del rostro así como los movimientos de la mano.
7.- No juzgue mentalmente a la persona solo piense en sus ideas, no relacione la plática con su opinión personal hacia el interlocutor.
8.- Separe mentalmente los detalles de los puntos básicos. No se preocupe de los detalles, pero preste atención, fundamental a los aspectos importantes del planteo.
9.- No haga gestos o movimientos que muestren cansancio o desesperación.
10.-No saque conclusiones mientras escucha, espere a que termine de hablar la persona. Un jucio apresurado siempre es malo.
11.- Use inteligentemente su capacidad de pensar. El pensamiento es hasta 6 veces más rápido que las palabras.
12.- No discuta mentalmente con su interlocutor. Mientras él habla no debe buscar réplicas y conceptos que contraigan lo que está escuchando. Eso le impide comprender totalmente lo que está escuchando.
MacHale advierte que estas reglas pueden ser aplicadas con cierta flexibilidad según las circunstancias y el interlocutor.
No pienses que en una plática exclusivamente hay que escuchar y permanecer inmóvil, todo depende del tema, si lo conoces no es necesario que te quedes callado.
Las participaciones para hablar no se pueden escribir, estas se dan de manera aleatoria durante la plática, en lo único que hay que poner suma atención es en el control de la duración y el tipo de palabras usadas. En cuanto a la duración, no hables mucho para no parecer sacerdote en misa, habla solo lo necesario, tú te darás cuenta por las reacciones de las personas que te escuchan, ni repitas las mismas ideas una y otra vez, ve al grano y no exageres en los detalles y, el otro punto importante, no utilices palabras raras, a parte de ser inútil, la mayoría de las personas no las entienden, te hace ver como una persona que se aprendió el diccionario para dar la imagen de alguien culto y eso, aparte de dar risa, es molesto para muchas personas, así que evítalo. Trata de usar palabras comunes y claras (solo que la conversación sea profesional y así lo reuiqera).
Una vez que controles la técnica de escuchar y de hablar… ya estarás listo para conseguir cualquier cosa.

Claps Canta Bar (Plaza Vela 4to piso) Boca del Río, VER.
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